Vizquel: El caraquista ídolo de toda Venezuela

Por: Tito ponte | Los noventeros, aquellos que jugaban con pelotica de goma o chapita, atajando o bateando en el patio del recreo, en la calle del barrio o en el campo de tierra, todos, querían ser el Omar Vizquel en las ‘caimanas’


A mano pelada. En los barrios de cada rincón de Venezuela jugar al beisból (con acento en la O no en la E) bateando con el puño y fildeando sin guante, es parte de la tradición que define el sentir de todo un país. Pero no solo por un tema de añoranza o valor sentimental, sino porque realmente es parte del acervo nacional. Y hablar u oir de las expresiones como ‘a mano pelada’ o ‘a mano limpia’, es sinónimo de decir ‘Manos de Seda’, significado único y exclusivo de mencionar a Omar Enrique Vizquel González, el mirandino 11 veces Guante de Oro en las Grandes Ligas.

Los noventeros, aquéllos que jugaban con pelotica de goma o chapita, atajando o bateando en el patio del recreo, en la calle del barrio o en el campo de tierra, todos, querían ser el Omar Vizquel en las ‘caimanas’,jugar en el campo corto y usar la camiseta número 23, o en detrimento ponerse la 13, para parecerse en algo a la leyenda de todos los venezolanos.

Kike’, como era conocido entre amigos y familiares, comenzó su pasión por el beisból jugando pelotica e’ goma en la iglesia cercana a los bloques de Santa Eduvigis, su lugar de origen. Vizquel debutó apenas a los 17 años en el beisból profesional con el equipo de sus amores, los ‘gloriosos’ Leones del Caracas un 31 de octubre de 1984. Su precocidad se debió a que su defensiva gozaba de calidad y poseía un bateo decente. Lo que no se puede olvidar es que estreno su carrera en el José Bernardo Pérez de Valencia, frente a los Navegantes de Magallanes, el eterno rival de los ‘melenudos’, y lo hizo con la camiseta número 4, algo inédito. Ese día se fue en blanco en tres turnos, pero a la defensiva demostró una destreza y cualidades a tomar atención. Su estreno en el Estadio Universitario se dio un 1 de noviembre de ese mismo año frente a las Águilas del Zulia, juego donde no produjo hits en dos turnos, pero volvió a demostrar su elegancia en el fildeo, metiéndose poco a poco en el bolsillo a la fanaticada caraquista y la de sus rivales.

Omar no conquistó la Gran Carpa con jonrones ni entrando en el club de los 500. Vizquel tuvo un sello registrado con sus manos prodigiosas en el campo corto, logrando 11 Guantes de oro: uno de ellos con los Marineros de Seattle, ocho con Indios de Cleveland y dos con Gigantes de San Francisco. Sumado a ello, en esa eximia carrera de 23 temporadas, consiguió 1734 doble plays en 2968 juegos completados. El caraqueño fue el short stop que más partidos  jugó en esa posición en el Big Show, además de ser el ‘Guante de Oro’ de mayor edad en lograr los galardones tanto en 2005 como en 2006, con 38 y 39 años, respectivamente. Su sueño de chico de emular a su ídolo David Concepción sobrepasó los valores estadísticos y deportivos.

Si hay algo de lo que me pueda jactar por tener en común con Vizquel, es que ambos estudiamos en el Liceo Francisco Espejo de El Cafetal. Los dos pisamos el Estadio Vidal Lopez: él para jugar y exhibir su genialidad, y yo para escribir desde las gradas algunos poemillas furtivos.

Omar Enrique Vizquel González, es ese besibolista que todos quieren ser. Es el pelotero venezolano carismático que le gusta la salsa, pero que jamás se vio envuelto en hechos extradeportivos. El caraquista, es el big leguer símbolo de los venezolanos, querido por todos e idolotrado por muchos. Es el pelotero patrimonio del beisból venezolano.